El duelo que abrió los dieciseisavos de final en el Los Angeles Stadium se definió por un ajustado 1-0 a favor de Canadá sobre Sudáfrica, gracias a un grito sagrado en tiempo de descuento.
Con este triunfo milagroso, el conjunto norteamericano rompió sus propios libros de historia al clasificarse por primera vez a los octavos de final de una Copa del Mundo.
Un partido trabado y con destino de prórroga
El trámite del encuentro en California estuvo marcado por los nervios, las imprecisiones y una intensa paridad táctica. Jesse Marsch dispuso modificaciones de peso, mandando al banco de arranque a Alphonso Davies y Cyle Larin, apostando por la dupla ofensiva de Jonathan David y Tani Oluwaseyi.
Por su parte, la Sudáfrica de Hugo Broos plantó un cerrojo defensivo muy firme liderado por el arquero Ronwen Williams, apostando a cortar el ritmo y desgastar físicamente a los norteamericanos.

A lo largo de los noventa minutos, la concatenación de errores en ambos bandos agigantó el cero. El seleccionado canadiense dominaba la posesión pero carecía de lucidez en los últimos metros, recurriendo a los ingresos de Davies (74′) y Larin en el complemento para intentar romper el bloque africano. Sudáfrica contuvo los embates con el cuchillo entre los dientes y parecía encaminar de manera inevitable la definición hacia el tiempo suplementario.
El agónico remate de Eustáquio que hizo estallar a Los Ángeles
Cuando el cronómetro marcaba el primer minuto de adición (91′) y el fantasma del alargue sobrevolaba Inglewood, llegó la jugada de la tarde. Tras un despeje defensivo del central sudafricano Ime Okon, la pelota quedó viva en la puerta del área. El mediocampista del Porto, Stephen Eustáquio, la capturó de aire y sacó un derechazo formidable que se coló abajo, contra el poste derecho de Williams, desatando la locura en las tribunas locales.

El gol no dejó margen de reacción para los “Bafana Bafana”, decretando el 1-0 final y un desahogo absoluto que terminó en lágrimas de emoción para el volante canadiense durante las entrevistas televisivas.
Con la clasificación abrochada en el bolsillo, Canadá ya se acomoda en la ronda de los 16 mejores del planeta, donde espera por el vencedor de la llave entre Países Bajos y Marruecos.







