La selección dirigida por Carlo Ancelotti sufrió muchísimo más de la cuenta en el Houston Stadium de Texas, teniendo que remontar una desventaja inicial para evitar la prórroga y meterse en los octavos de final de la Copa del Mundo 2026 en el último suspiro del cotejo.
Sorpresa nipona en la primera mitad
El encuentro comenzó con un trámite sumamente incómodo para la Canarinha. A pesar de adueñarse de la posesión del balón (que promedió un dominante 64%), Brasil careció de profundidad en los metros finales ante un bloque defensivo japonés ordenado a la perfección.

La gran sorpresa de la tarde se concretó a los 29 minutos de juego. Tras una veloz transición ofensiva nacida de una recuperación en la mitad de la cancha, Kaishu Sano sacó un derechazo bajo desde afuera del área que se metió pegado al palo izquierdo de Alisson Becker, decretando el 1-0 parcial con el que los asiáticos se marcharon al descanso acariciando la epopeya.
Reacción de chapa y desahogo en el descuento
En el complemento, la Verdeamarela adelantó sus líneas y apeló al orgullo histórico para torcer el rumbo. El desahogo llegó a los 56 minutos gracias a la vía aérea: tras un preciso centro de Gabriel Magalhães, el experimentado Casemiro metió un frentazo inapelable a quemarropa para reestablecer la paridad y darle aire al pentacampeón.
Cuando el tiempo reglamentario se extinguía, el árbitro italiano Maurizio Mariani adicionó varios minutos y el fantasma del tiempo suplementario sobrevolaba Houston, apareció la jerarquía individual. A los 96 minutos (90+6′), Gabriel Martinelli capturó una notable asistencia de Bruno Guimarães dentro del área y sacó un zurdazo cruzado letal que batió la resistencia de Zion Suzuki.

Con el 2-1 definitivo, Brasil celebró una clasificación heroica a la ronda de los 16 mejores del planeta, donde aguarda con expectativa por el ganador del cruce entre Noruega y Costa de Marfil el próximo domingo.







