Para cerrar una jornada vibrante de martes por los dieciseisavos de final, el mítico Estadio Azteca se transformó en una verdadera caldera. En un compromiso de alta intensidad y con el empuje de toda su gente, México derrotó con autoridad por 2-0 a Ecuador y se metió de lleno en la ronda de los 16 mejores de la Copa del Mundo 2026.
El conjunto anfitrión supo manejar la presión de la localía, pegó en los momentos precisos y anuló por completo las principales armas ofensivas del combinado sudamericano.
Desde el pitazo inicial, el Tri intentó adueñarse del protagonismo del partido, buscando los caminos por las bandas y presionando alto la salida de la zaga ecuatoriana. Ecuador, fiel a su estilo físico, intentó contrarrestar con la potencia de sus mediocampistas y apelando a la velocidad de sus transiciones directas, pero careció de la lucidez necesaria en los metros finales para inquietar el arco mexicano.

La apertura del marcador llegó para destrabar los nervios y hacer explotar las tribunas del Coloso de Santa Úrsula. Tras una gran combinación colectiva, una gran corrida y definición de Julián Quiñones, México facturó el 1-0 parcial que le dio tranquilidad para manejar los hilos del cotejo.
Tan solo diez minutos más tarde, otra gran jugada colectiva de los locales le llegaría a los pies de Raul Jiménez quien finalizaría certeramente para decretar el 2 a 0 definitivo, sepultando cualquier intento de reacción ecuatoriana.
En el complemento, el tri cedió la posesión al equipo sudamericano y aguantó correctamente las embestidas pero sin poder hacer pesar la superioridad en ataque que se presentaban.
Los minutos finales se consumieron en medio del júbilo de los fanáticos locales y la impotencia de un equipo ecuatoriano que, pese a los cambios introducidos por su cuerpo técnico, no encontró las llaves para romper el ordenado cerrojo defensivo mexicano.

De esta manera los aztecas rompen una maldición de 40 años sin superar una fase de eliminación directa en mundiales.
Con este sólido triunfo en casa, México sigue firme en su camino mundialista, ratifica su gran presente en el certamen y ya se instala formalmente en los octavos de final. El seleccionado azteca aguarda ahora por la definición del cuadro para conocer a su próximo rival en el cuadro de eliminación directa, que saldrá del duelo entre Inglaterra y República Democrática del Congo.







