Un hombre de 36 años, identificado como Ezequiel Rubén Sukliet, fue condenado a cinco años de prisión como coautor de un violento robo cometido en perjuicio de su propia madre, en una vivienda de Monte Vera.
La sentencia fue dictada por el juez Sergio Carraro durante un juicio abreviado realizado en los tribunales de la ciudad de Santa Fe. La investigación estuvo a cargo de la fiscal María Lucila Nuzzo, del Ministerio Público de la Acusación.
El hecho ocurrió el 15 de abril de 2025, entre las 19 y las 19.30, en una vivienda ubicada en calle Rivadavia al 5500, donde reside la madre del condenado. Según la acusación, Sukliet y otros dos hombres se distribuyeron funciones para concretar el robo.
De acuerdo con lo expuesto por la fiscal, los tres ingresaron al domicilio y atacaron a la mujer con un objeto de cemento que se encontraba en el patio delantero. La agresión le provocó lesiones de gravedad, con riesgo para su vida.
Luego del ataque, los delincuentes se llevaron dinero en efectivo, un reloj, una riñonera, una bandolera, un pantalón, una campera y un teléfono celular.
Los otros dos hombres señalados como coautores fueron detenidos ese mismo día y actualmente permanecen en prisión preventiva. La investigación continúa abierta respecto de ambos.
El hombre había fingido ser víctima
Tras el robo, Sukliet habría intentado hacer creer que él también había sido víctima del hecho junto con su madre. Sin embargo, con el avance de la investigación, los investigadores determinaron que había participado del asalto como coautor, por lo que posteriormente fue detenido.
Además del violento robo, la fiscal Nuzzo atribuyó al hombre otros hechos delictivos. Entre ellos, el encubrimiento del robo de dos cuadros y un reloj, el incumplimiento de una orden judicial que le prohibía ingresar a Monte Vera y daños provocados mientras permanecía detenido en una comisaría, donde rompió parte del cielorraso de la dependencia.
En el juicio abreviado, Sukliet reconoció su responsabilidad penal por los delitos de robo calificado por el uso de arma y por las graves consecuencias provocadas a la víctima, encubrimiento por receptación dolosa, desobediencia a un mandato judicial y daño.
El condenado aceptó junto con su abogado defensor todos los términos del acuerdo. Las víctimas se constituyeron como querellantes, fueron notificadas a través de su abogado y manifestaron su conformidad con la resolución judicial.







