El aumento acumulado será del 6,96%. La suba surge de una nueva paritaria legislativa. No habrá bono para los legisladores.
Los senadores pasarán a cobrar más de $13.100.000 brutos a partir de enero de 2027, como consecuencia de un nuevo acuerdo salarial entre las autoridades del Congreso y los gremios legislativos.
El incremento contempla las mismas subas acordadas por el Gobierno para los empleados estatales. Los porcentajes serán del 1,9% en septiembre, 1,8% en octubre, 1,6% en noviembre y 1,5% en diciembre. En conjunto, los aumentos representan un 6,96% acumulado y no incluyen un bono.
La actualización está vinculada con la decisión adoptada en 2024 por los integrantes de la Cámara Alta, cuando resolvieron mediante una votación a mano alzada que sus dietas quedaran atadas a los salarios de los trabajadores del Parlamento.
De esta manera, cada incremento salarial acordado para los empleados legislativos repercute también en las dietas de los senadores.
El esquema había generado polémica en 2024 y posteriormente el Congreso decidió frenar una suba prevista para julio y agosto de 2025. Además, mediante una votación unánime de 65 votos, las dietas habían quedado congeladas hasta el 31 de diciembre pasado.
Durante este año, esa medida dejó de estar vigente, aunque algunos legisladores mantienen la decisión de donar los incrementos salariales. En julio, el bloque de La Libertad Avanza había señalado esa posibilidad luego de la negociación paritaria.
En ese contexto, Victoria Villarruel había propuesto que los senadores destinaran el aumento al Hospital Gutiérrez. La iniciativa contemplaba que los legisladores pudieran donar los incrementos a entidades benéficas, instituciones públicas provinciales u organismos previamente determinados por el Senado.
Según el sistema vigente, las dietas se calculan sobre la base de 2.500 módulos. A esa cifra se suman 1.000 módulos por gastos de representación y otros 500 por desarraigo.
Además, se incorporó una dieta adicional para equiparar el aguinaldo, que se sumó a las 12 dietas anuales que percibían hasta ese momento.
La única integrante del Senado que no cobra dieta es Alicia Kirchner. La legisladora optó por percibir su jubilación como exgobernadora de Santa Cruz al momento de asumir su banca.







