Una nueva temporada para llenar de vida los espacios verdes
La primavera y el verano son dos de las estaciones más activas para quienes disfrutan de la jardinería. Las plantas retoman su crecimiento, aparecen nuevas flores y los jardines, balcones y patios se convierten en protagonistas de la vida cotidiana.
Pero el aumento de las temperaturas también trae algunos desafíos: el sol intenso, la evaporación del agua, las tormentas y la aparición de plagas pueden afectar el desarrollo de las plantas.
Por eso, preparar el jardín durante la primavera permite anticiparse al calor del verano y disfrutar de un espacio verde más saludable, colorido y resistente.
Qué plantar durante la primavera y el verano
La primavera es una buena época para incorporar especies que aporten color y atraigan mariposas y otros polinizadores. Entre las opciones para jardines y macetas se encuentran:
- Salvias: tienen flores atractivas para mariposas y colibríes y existen variedades adaptadas a diferentes condiciones de sol.
- Verbenas: ofrecen floraciones abundantes y son una buena alternativa para canteros y macetas.
- Zinnias: aportan colores intensos y necesitan buena exposición solar.
- Copetes o tagetes: son plantas florales resistentes y fáciles de cultivar.
- Portulacas: ideales para sectores soleados y cálidos, con buena tolerancia a períodos de poca lluvia una vez establecidas.

También es interesante incorporar especies nativas, que pueden adaptarse mejor a las condiciones ambientales de cada región y ofrecer alimento y refugio a la fauna local.
En Santa Fe y otras zonas del Litoral, algunas alternativas son la salvia azul, el sen del campo y la lantana nativa. Antes de elegirlas, conviene consultar los requerimientos de cada especie y verificar que sean apropiadas para el espacio disponible.
La elección de plantas adaptadas al clima local ayuda a reducir el mantenimiento y favorece la biodiversidad.
El riego: el cuidado más importante cuando sube la temperatura
Durante los meses cálidos, el agua se convierte en un recurso fundamental para el jardín. Sin embargo, regar más no siempre significa cuidar mejor.
Una de las recomendaciones principales es regar temprano por la mañana o al atardecer, cuando la evaporación es menor y las plantas pueden aprovechar mejor la humedad.
Algunos consejos útiles:
- Comprobar la humedad de la tierra antes de volver a regar.
- Regar directamente sobre el sustrato, evitando mojar innecesariamente las hojas.
- Preferir riegos profundos y adecuados a cada especie antes que pequeñas cantidades constantes.
- Controlar con mayor frecuencia las macetas, porque suelen secarse más rápido que el suelo del jardín.
- Revisar que las macetas tengan orificios de drenaje para evitar el encharcamiento.
No todas las plantas necesitan la misma cantidad de agua. Las suculentas, por ejemplo, requieren menos riego que muchas especies de floración abundante.
Cómo proteger las plantas del sol y el calor extremo
En buena parte de Argentina, especialmente en el centro y el norte del país, el verano puede presentar jornadas de temperaturas muy elevadas. En esos días, algunas plantas sufren estrés térmico, pierden turgencia o presentan hojas quemadas.

Para reducir estos efectos se pueden tomar algunas medidas:
Utilizar coberturas vegetales: colocar una capa de hojas secas, corteza o restos vegetales sobre la tierra ayuda a conservar la humedad y moderar la temperatura del suelo. Esta técnica se conoce como mulching.
Buscar sombra parcial: las especies más sensibles pueden protegerse con media sombra o ubicarse temporalmente en sectores donde reciban menos sol durante las horas más intensas.
Agrupar las macetas: reunirlas en un lugar protegido puede reducir la exposición al viento y facilitar el mantenimiento de la humedad.
Evitar los trasplantes en días de calor extremo: es preferible realizar estas tareas durante jornadas más frescas o en horarios de menor radiación.
Una precaución importante: no conviene realizar podas drásticas cuando las temperaturas son muy altas, porque pueden aumentar el estrés de las plantas.







