La actividad física no solo fortalece el cuerpo y mejora la salud, sino que también puede convertirse en una poderosa herramienta para potenciar el aprendizaje. Así lo confirmó una investigación liderada por especialistas de la Universidad de Granada, que demostró que los niños que practican ejercicio de forma regular presentan un mejor desempeño académico que aquellos con hábitos más sedentarios.
El estudio, publicado en la revista científica JAMA Network Open, analizó el impacto de un programa de actividad física sostenido durante seis meses y encontró mejoras significativas en la inteligencia general de los escolares, especialmente en la denominada inteligencia cristalizada, relacionada con el vocabulario, los conocimientos adquiridos y la capacidad para aplicar aprendizajes a distintas situaciones.
Además, los investigadores observaron avances en la flexibilidad cognitiva, una habilidad clave que permite adaptarse a nuevas tareas, cambiar estrategias de pensamiento y resolver problemas de manera más eficiente.
Mejores resultados en la escuela
Uno de los hallazgos más destacados fue el impacto positivo sobre el rendimiento académico. Los niños que participaron del programa de ejercicios mostraron mejores resultados generales en la escuela, con beneficios especialmente notorios en matemáticas y resolución de problemas.

Según Francisco Ortega, investigador principal del trabajo, estos resultados refuerzan la importancia de mantener a los chicos activos y evitar que las actividades deportivas sean retiradas como castigo por bajo rendimiento escolar.
“Si un niño tiene dificultades académicas, quitarle el deporte puede ser contraproducente. La actividad física ayuda a mejorar capacidades cognitivas que luego se reflejan en el aprendizaje”, explicó el especialista.
Cuánto ejercicio recomiendan los expertos

Los investigadores coinciden con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que aconseja que niños y adolescentes realicen al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada a intensa.
También sugieren incorporar ejercicios de fortalecimiento muscular y óseo al menos tres veces por semana, a través de juegos, deportes o actividades recreativas.
Un aliado contra la obesidad infantil
El estudio también destacó que la actividad física puede ayudar a contrarrestar algunos efectos negativos de la obesidad infantil sobre el desarrollo cognitivo y el rendimiento escolar.
Los programas utilizados en la investigación incluyeron juegos grupales, carreras, ejercicios con el propio peso corporal y actividades recreativas realizadas a una intensidad moderada y alta, sin necesidad de equipamiento complejo.

Más movimiento, más aprendizaje
Los autores consideran que aumentar las horas de educación física en las escuelas podría generar beneficios no solo para la salud física y emocional de los estudiantes, sino también para su capacidad de aprendizaje.
La conclusión es clara: el ejercicio regular favorece el desarrollo intelectual, mejora la concentración y contribuye a un mejor rendimiento académico, convirtiéndose en un aliado fundamental para el crecimiento integral de niños y adolescentes.







