La jornada de cierre del Grupo G de la Copa del Mundo 2026 se completó de manera oficial con dos realidades sumamente opuestas. Mientras los europeos sacaron a relucir toda su jerarquía individual mediante una goleada categórica, el choque del desierto terminó en tablas, un resultado estratégico que le sirvió a los Faraones para avanzar a la ronda eliminatoria en lo más alto de la clasificación.
Nueva Zelanda 1 – 5 Bélgica
En el Estadio BC Place de Vancouver, la selección de Bélgica despejó cualquier fantasma de la fase de grupos y trituró por 5-1 a una frágil Nueva Zelanda. El combinado dirigido por Darren Bazeley intentó resistir con un bloque idéntico en lo táctico, pero la jerarquía colectiva de los europeos dinamitó los planes oceánicos desde la primera mitad.
La gran figura de la tarde fue Leandro Trossard, encargado de abrir la cuenta al minuto 28 tras una sutil maniobra e inflar las redes nuevamente a los 50′ en el inicio del complemento. Con el mapa despejado, el talento de Kevin De Bruyne estiró la diferencia a los 66 minutos de juego.

Aunque los “All Whites” rasguñaron el descuento del honor por intermedio de Elijah Just (84′), los ingresos de recambio terminaron de liquidar la historia: el histórico Romelu Lukaku estampó el suyo al minuto 86 y Alexis Saelemaekers decoró la goleada final en el tiempo de descuento (94′).
Con este triunfo revitalizante, Bélgica alcanzó los 5 puntos y amarró su boleto directo.
Egipto 1 – 1 Irán
En simultáneo, el Estadio de Seattle albergó un choque sumamente ajedrecístico y de dientes apretados donde Egipto e Irán igualaron 1-1. Sabiendo que el empate le garantizaba la cima del grupo sin depender del otro compromiso, el combinado africano pegó de entrada para manejar las pulsaciones del cotejo.

Apenas transcurrían 5 minutos del pitazo inicial cuando Mahmoud Saber capturó una pelota suelta y la mandó a guardar para el 1-0 parcial de los Faraones. El golpe espoleó a la escuadra persa, que tuvo la oportunidad de igualar rápido en los pies de Mehdi Taremi, pero el delantero falló una pena máxima a los 10′. La redención de Irán no tardó en llegar: al minuto 14, Ramin Rezaeian frotó la lámpara con una certera definición para restablecer la paridad.
A partir de allí, el partido cayó en un terreno de fricción absoluta —dejando una lluvia de amonestados en ambos bandos— y el marcador no volvió a sufrir alteraciones, decretando un negocio redondo para los egipcios.
Con todos los compromisos disputados, Egipto avanzó directo en el segundo escalón gracias a su diferencia de gol positiva, acompañado de cerca por Bélgica que fue como cabeza de grupo. Irán quedó relegado al pelotón de la lista de espera con sus 3 unidades en el tercer puesto, mientras que Nueva Zelanda se despidió formalmente del certamen en el fondo de la zona.
Grupo G
- 1 – Bélgica: 5pts (+4)
- 2 – Egipto: 5pts (2)
- 3 – Irán: 3pts (0)
- 4 – Nueva Zelanda: 1pts (-3)







