Dos hechos ocurridos en los últimos días, uno en la ciudad de Santa Fe y otro en Mar del Plata, volvieron a poner en el centro del debate la situación de los hogares para adultos mayores y la necesidad de fortalecer los controles para garantizar condiciones dignas y seguras para quienes residen en estos establecimientos.
El primero de los casos tuvo lugar en barrio Nuevo Horizonte, en el norte de la ciudad de Santa Fe, donde un incendio permitió descubrir un hogar para adultos mayores que presuntamente funcionaba de manera clandestina. De acuerdo con la investigación, el fuego habría sido iniciado de manera intencional por uno de los residentes. Tras el siniestro, las autoridades constataron diversas irregularidades en el lugar y los adultos mayores fueron trasladados para recibir asistencia, mientras la Justicia y los organismos competentes avanzan con la investigación sobre las condiciones de funcionamiento del establecimiento.
A cientos de kilómetros de allí, en Mar del Plata, otro episodio generó una fuerte conmoción luego de que se difundieran imágenes de las cámaras de seguridad de un geriátrico en las que se observa a un trabajador agrediendo física y verbalmente a dos mujeres mayores. El material dio origen a una investigación judicial y reavivó la preocupación sobre el trato que reciben muchos adultos mayores institucionalizados y los mecanismos de supervisión de estos establecimientos.
Una problemática que también interpela a la región
Si bien ambos episodios ocurrieron en otras ciudades, el impacto de estos casos abre un interrogante que también alcanza al departamento La Capital y a las localidades del área metropolitana, como Recreo, Monte Vera, Laguna Paiva, Arroyo Aguiar y Nelson.
En estas comunidades existen hogares y residencias para adultos mayores que cumplen un rol fundamental para muchas familias. Sin embargo, los recientes acontecimientos invitan a preguntarse cómo se llevan adelante las inspecciones, qué organismos intervienen en las habilitaciones y con qué frecuencia se realizan controles para verificar el cumplimiento de las normas de funcionamiento.
Las residencias geriátricas deben cumplir requisitos vinculados a infraestructura, higiene, seguridad, atención sanitaria, alimentación y personal capacitado. La fiscalización permanente resulta clave para detectar irregularidades y prevenir situaciones que puedan poner en riesgo la integridad de los residentes.
La importancia de denunciar
Especialistas en gerontología y organismos vinculados a la protección de las personas mayores coinciden en que la habilitación de un establecimiento es apenas el primer paso. Los controles periódicos y la posibilidad de que familiares, vecinos o trabajadores denuncien posibles irregularidades son herramientas fundamentales para evitar situaciones de abandono, maltrato o funcionamiento fuera de la normativa.
Los hechos registrados en Santa Fe y Mar del Plata muestran realidades diferentes, pero con un punto en común: la necesidad de reforzar la supervisión de los hogares para adultos mayores y garantizar que quienes viven allí reciban un trato digno, seguro y acorde a sus necesidades.
En una sociedad con una población cada vez más envejecida, el desafío no pasa únicamente por contar con más residencias, sino también por asegurar que todas funcionen bajo estándares adecuados y con controles permanentes que protejan a uno de los sectores más vulnerables de la comunidad.







