Los reiterados avistajes de aguará guazú registrados en los últimos días en las zonas rurales de Recreo y Monte Vera, e incluso la aparición de un ejemplar en pleno centro de Recreo el pasado sábado, despertaron la curiosidad de muchos vecinos. Sin embargo, especialistas aseguran que se trata de un fenómeno esperado para esta época del año y que responde tanto a su ciclo biológico como a la transformación de su hábitat.
En diálogo con Power Max Medios, Mauro Pergazere, integrante del Centro de Rescate, Investigación e Interpretación de Fauna “La Esmeralda”, explicó que el aguará guazú se distribuye en prácticamente todo el territorio santafesino, con una importante presencia en el centro y norte provincial. “En esta época comienzan a desplazarse en busca de pareja para reproducirse. Es un animal de hábitos solitarios y estos movimientos son completamente normales”, señaló.
Pergazere remarcó que los casos registrados en Recreo y Monte Vera no son aislados. “Hay varios reportes en distintos puntos de la provincia. Actualmente tenemos tres ejemplares bajo cuidado; uno de ellos será reinsertado en su ambiente natural durante esta semana”, indicó.
El especialista también explicó que otro de los motivos por los que estos animales aparecen cerca de zonas pobladas es la pérdida y fragmentación de su hábitat natural, producto del avance de la urbanización y de la actividad agropecuaria. A esto se suma que, en numerosas ocasiones, son perseguidos por perros, lo que los desorienta y termina llevándolos hasta pueblos o ciudades.
Lejos de representar un peligro para las personas, Pergazere llevó tranquilidad a la comunidad. “La gente no debe tener miedo. El aguará guazú no es un animal agresivo y solamente puede defenderse si se siente acorralado o atacado”, afirmó.
Una especie emblemática y protegida
El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) es el cánido más grande de Sudamérica. Puede alcanzar hasta 1,30 metros de longitud, medir cerca de 90 centímetros de altura y pesar entre 20 y 35 kilogramos. Se caracteriza por sus largas patas, su pelaje rojizo, el hocico alargado, las orejas grandes y una llamativa melena negra que eriza cuando se siente amenazado.
En Argentina está catalogado como una especie Monumento Natural Nacional, máxima categoría de protección de la fauna silvestre, y en Santa Fe cuenta con protección legal. La provincia es, además, la que registra la mayor cantidad de avistamientos de aguará guazú del país, debido a que conserva importantes ambientes de pastizales, bajos y humedales donde la especie encuentra refugio.
Su presencia resulta fundamental para el equilibrio ambiental. Se alimenta de roedores, serpientes, insectos y otras pequeñas presas, ayudando al control natural de plagas. Además, consume una gran variedad de frutos silvestres, por lo que actúa como un importante dispersor de semillas, favoreciendo la regeneración de los ecosistemas.
Ante la presencia de un aguará guazú, los especialistas recomiendan no intentar capturarlo, alimentarlo ni perseguirlo. Lo aconsejable es mantener distancia y comunicarse de inmediato al 911, para que intervenga la Policía Ecológica, personal capacitado para resguardar al animal y, posteriormente, trasladarlo a un sitio seguro donde pueda regresar a su ambiente natural y continuar cumpliendo su valioso rol ecológico.







