Para muchas personas, el domingo por la tarde marca el fin del descanso y el comienzo de una sensación de ansiedad difícil de explicar. Lejos de tratarse de una simple tristeza pasajera, este fenómeno —conocido popularmente como el “síndrome del domingo” o “depresión del domingo por la tarde”— está relacionado con la anticipación del estrés y las obligaciones de la semana que comienza.
Así lo explica Ismael Dorado, psicólogo, criminólogo e integrante de la Junta Directiva de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, quien sostiene que gran parte de ese malestar nace de cómo interpretamos el final del fin de semana.

La ansiedad empieza antes del lunes
Según el especialista, muchas personas llegan al domingo por la tarde pensando en reuniones, tareas pendientes o problemas laborales. Esa anticipación hace que el cerebro empiece a experimentar estrés antes de que realmente aparezcan las obligaciones.
En consecuencia, pueden surgir síntomas como:
- Ansiedad e inquietud.
- Tristeza o apatía.
- Irritabilidad.
- Dificultad para relajarse.
- Problemas para dormir.
- Sensación de cansancio incluso antes de comenzar la semana.
Dorado explica que, cuando el domingo se convierte en un espacio de preocupación constante, el lunes comienza con un desgaste emocional previo.

El trabajo influye más de lo que parece
Uno de los factores que más pesa en este fenómeno es la satisfacción laboral.
“Una persona que se siente valorada en su entorno laboral no vive el domingo por la tarde con la misma angustia que alguien que trabaja en un ambiente hostil”, afirma el psicólogo.
Aunque el salario es importante, el bienestar en el trabajo también depende del clima laboral, el estilo de liderazgo, el reconocimiento recibido y la relación con los compañeros.
Cuando el ambiente es positivo, el inicio de la semana suele vivirse con mucha menos tensión.
La hiperconexión también pasa factura

Otro elemento que alimenta esta sensación es la dificultad para desconectarse del trabajo.
Los mensajes de WhatsApp, los correos electrónicos y las notificaciones fuera del horario laboral hacen que muchas personas nunca logren un verdadero descanso.
El especialista advierte que esta disponibilidad permanente aumenta el estrés y reduce la capacidad de recuperar energías durante el fin de semana.
Cómo reducir la angustia del domingo
Para afrontar mejor el final del fin de semana, Dorado propone algunas estrategias sencillas:
- No considerar el domingo como un día “perdido”.
- Planificar actividades agradables, aunque sean simples, como caminar, leer o compartir tiempo con amigos o familiares.
- Organizar la semana con objetivos realistas.
- Evitar pasar horas anticipando problemas que todavía no ocurrieron.
- Escribir los pensamientos negativos en papel para analizarlos con mayor distancia.
El valor de escribir a mano
El psicólogo también recomienda utilizar papel y bolígrafo para ordenar las preocupaciones.
Escribir ayuda a sacar los pensamientos de la mente, observarlos con mayor objetividad y buscar posibles soluciones.
Diversas investigaciones en psicología muestran que poner en palabras las emociones favorece la regulación emocional, disminuye la rumiación mental y aporta una mayor sensación de control frente a situaciones estresantes.
¿Cuándo conviene pedir ayuda?
Sentirse desanimado algún domingo de manera ocasional es una experiencia común. Sin embargo, si la angustia aparece cada semana, afecta el descanso, limita la vida social o genera un malestar intenso y persistente, los especialistas recomiendan consultar con un profesional de la salud mental.
Detectar a tiempo las causas del estrés puede ser el primer paso para recuperar el bienestar y comenzar la semana con una actitud diferente.







