Continúan las tareas de rescate entre los escombros. Crece la preocupación por el posible aumento de víctimas.
Venezuela atraviesa horas dramáticas luego de los dos fuertes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron al país el miércoles por la noche. Según el último balance oficial, al menos 164 personas murieron y otras 971 resultaron heridas, mientras continúan las tareas de búsqueda de sobrevivientes en las zonas afectadas.
La presidenta interina, Delcy Rodríguez, declaró la emergencia nacional y confirmó que los equipos de rescate trabajan contrarreloj en distintos puntos del territorio. Las autoridades advirtieron que la cifra de víctimas podría incrementarse a medida que avancen las tareas entre los edificios colapsados.
Uno de los sectores más castigados fue el estado de La Guaira, declarado zona de desastre debido a la magnitud de los daños. También se reportaron severas afectaciones en Caracas y en otras regiones del país, con derrumbes, daños estructurales e interrupciones en servicios esenciales.
Durante la noche, miles de personas permanecieron en espacios abiertos por temor a nuevas réplicas. En varios hospitales se trabaja al límite de la capacidad operativa para asistir a los heridos, mientras continúan llegando pacientes desde las áreas más afectadas.
En medio de la emergencia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó la disposición de su país para colaborar con asistencia humanitaria y apoyo en las tareas de rescate. También se sumaron ofrecimientos de ayuda por parte de otras naciones y organismos internacionales.
Por su parte, Nicolás Maduro difundió un mensaje desde la prisión donde permanece detenido en Nueva York. A través de sus redes sociales, llamó a la unidad, la solidaridad y el acompañamiento a los equipos de emergencia que trabajan en las zonas devastadas.
Mientras avanzan los operativos de rescate, los testimonios de los sobrevivientes reflejan la magnitud de la tragedia. Muchos describieron escenas de pánico, derrumbes y desesperación en los minutos posteriores a los movimientos sísmicos, considerados entre los más destructivos registrados en el país en las últimas décadas.







