Cada 4 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Salud Sexual, una fecha que busca promover el bienestar sexual, el acceso a información y servicios de salud, el respeto por los derechos y relaciones basadas en el consentimiento y el cuidado.
- La falta de prevención no tiene edad
- Preservativo: desde el principio hasta el final
- Lo que no se ve también puede transmitirse
- En la era de las redes, informarse también es aprender a dudar
- Hablar de sexualidad también es prevenir
- Ni tabú ni control: acompañar
- La salud sexual es parte de la salud integral
Este año, la fecha encuentra a Argentina frente a una preocupación concreta: el aumento de las infecciones de transmisión sexual (ITS), entre ellas la sífilis.
En lo que va de 2026 se confirmaron 32.377 casos de sífilis en el país. La mayor incidencia se concentra entre los 15 y los 39 años, especialmente en el grupo de 20 a 24 años.
Pero reducir el problema a una cuestión de adolescentes sería simplificar demasiado una realidad que atraviesa a toda la población.
La falta de prevención no tiene edad
La ginecóloga infanto-juvenil María Gabriela Ragogna, integrante de la Sociedad Argentina de Pediatría y de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil, advierte que las infecciones de transmisión sexual pueden afectar a personas de todas las edades.
También aparecen situaciones de riesgo entre adultos que se separaron, divorciaron o vuelven a formar pareja después de varios años.
La experiencia sexual no necesariamente implica mayor percepción del riesgo. Una persona que estuvo durante mucho tiempo en una relación estable puede dejar de considerar necesario el preservativo cuando inicia un nuevo vínculo.
En algunos casos, además, aparecen dificultades para negociar su utilización.
Por eso, una de las principales conclusiones en este Día Mundial de la Salud Sexual es clara: la prevención no es un tema exclusivo de los jóvenes.
Preservativo: desde el principio hasta el final
El preservativo continúa siendo una de las principales herramientas para reducir el riesgo de transmisión de ITS.
Sin embargo, todavía existen errores sobre cómo utilizarlo correctamente.

No debe colocarse únicamente antes de la eyaculación ni después de los juegos previos. Para reducir el riesgo de transmisión de infecciones, debe utilizarse desde el comienzo de la relación sexual y durante toda la práctica.
También es importante recordar que ninguna estrategia preventiva funciona si se utiliza de manera ocasional o incorrecta.
El cuidado sexual implica incorporar el preservativo como parte habitual de las relaciones cuando existe riesgo de ITS, independientemente de la edad.
Lo que no se ve también puede transmitirse
Uno de los principales desafíos de la prevención es que algunas infecciones pueden no producir síntomas evidentes.
La sífilis puede detectarse mediante análisis y recibir tratamiento. Pero existen otras ITS que requieren diferentes estrategias de diagnóstico y seguimiento.
Por eso, sentirse bien o no observar lesiones visibles no significa necesariamente que no exista una infección.
Los controles médicos y los testeos forman parte de una sexualidad responsable, especialmente cuando existen nuevas parejas, relaciones sin preservativo o alguna situación que genere dudas.
En la era de las redes, informarse también es aprender a dudar
El acceso a información sobre sexualidad nunca fue tan sencillo. En segundos pueden encontrarse consejos sobre anticoncepción, infecciones, tratamientos y prácticas sexuales.
Pero cantidad de información no significa necesariamente información de calidad.
Las redes sociales mezclan contenidos científicos con experiencias personales, opiniones y recomendaciones sin respaldo. Y esa confusión puede llevar a tomar decisiones equivocadas sobre la propia salud.
Por eso, una herramienta fundamental de la salud sexual actual es aprender a reconocer fuentes confiables.
Antes de seguir un consejo encontrado en internet conviene preguntarse:
- ¿Quién lo está diciendo?
- ¿Tiene respaldo científico?
- ¿La información proviene de una institución sanitaria o sociedad médica?
- ¿Se basa en evidencia o solamente en una experiencia personal?
Las redes pueden ser una puerta de entrada a la información, pero no deberían reemplazar la consulta con profesionales de salud.
Hablar de sexualidad también es prevenir
La educación y el diálogo son otras dos herramientas centrales.
La conversación sobre sexualidad no debería comenzar recién cuando un adolescente tiene su primera pareja. Puede construirse desde mucho antes, de acuerdo con cada etapa de desarrollo.
Hablar sobre el cuerpo, los límites, el consentimiento, el respeto, la privacidad y el cuidado permite construir un vínculo de confianza que después facilita abordar cuestiones más específicas.
No hace falta convertir cada conversación en una clase formal. Una noticia, una escena de televisión, una pregunta o un contenido visto en redes pueden convertirse en una oportunidad para hablar.
El objetivo es que, cuando aparezca una duda o una situación de riesgo, el adolescente pueda recurrir a un adulto de confianza o a un profesional.
Ni tabú ni control: acompañar
La salud sexual también plantea un desafío para las familias.
Evitar completamente el tema puede dejar a los adolescentes solos frente a información que muchas veces proviene de fuentes poco confiables. Pero transformar la prevención en vigilancia o imposición tampoco favorece decisiones responsables.
El desafío consiste en acompañar sin invadir y brindar información sin juzgar.
La autonomía no significa ausencia de cuidado. Significa que las personas puedan tomar decisiones sobre su cuerpo contando con información, acceso a servicios de salud y adultos que puedan orientarlas.

La salud sexual es parte de la salud integral
El Día Mundial de la Salud Sexual invita a ampliar la mirada.
Hablar de sexualidad no es solamente hablar de embarazos o infecciones. También implica hablar de consentimiento, vínculos, derechos, bienestar, respeto, prevención y acceso a la salud.
En ese contexto, el aumento de la sífilis funciona como una señal de alerta.
Porque detrás de cada estadística hay decisiones, dudas, desinformación y, muchas veces, oportunidades de prevención que no fueron aprovechadas.
La edad no elimina el riesgo. La experiencia tampoco. Y la información disponible en internet no siempre alcanza.
Cuidarse implica combinar herramientas concretas: preservativo, controles, testeos cuando correspondan, información confiable y diálogo abierto.
En definitiva, el mensaje del Día Mundial de la Salud Sexual puede resumirse en algo simple: vivir la sexualidad de manera saludable también significa aprender a cuidarse, cuidar al otro y tomar decisiones informadas, a cualquier edad.







