Se cumplen 16 años de una de las historias más insólitas que recuerde Recreo. En septiembre de 2010, los Ratones Paranoicos llegaron a la ciudad de manera inesperada luego de que el micro en el que viajaban fuera trasladado desde el peaje de Nelson hasta el puesto de Gendarmería ubicado por entonces sobre calle Santa Fe, casi Ruta Nacional 11. Lo que comenzó como un procedimiento terminó transformándose en una jornada inolvidable: los músicos caminaron por las calles de la ciudad, fueron a una heladería, recorrieron comercios y bares, conversaron con vecinos y, en el caso de Juanse, terminaron tocando varias canciones en la habitación de unos jóvenes músicos de Recreo.
Han pasado 16 años de aquella jornada que convirtió a Recreo, durante unas horas, en protagonista de una historia vinculada directamente con uno de los nombres más importantes del rock argentino.
El episodio ocurrió en septiembre de 2010 y comenzó lejos de lo que cualquiera hubiera imaginado. El micro que trasladaba a los integrantes de los Ratones Paranoicos fue detenido en un control de Gendarmería en el peaje de Nelson. Por cuestiones administrativas y de documentación, el vehículo terminó siendo trasladado hasta el puesto que la fuerza tenía en aquel momento en Recreo.
Y mientras los trámites avanzaban, comenzó una historia que todavía hoy muchos vecinos recuerdan.
Los músicos salieron a caminar por la ciudad. Recorrieron las avenidas Ignacio Crespo y Mitre y calles como Mariano Quiroga, ingresaron a comercios, pasaron por una heladería y estuvieron en un bar. La presencia de los integrantes de una de las bandas más populares del rock nacional rápidamente se transformó en una verdadera revolución para Recreo.
La noticia comenzó a circular y los vecinos se acercaron para intentar conseguir una foto, un autógrafo o simplemente comprobar que aquellos músicos que conocían de los escenarios estaban caminando por las mismas calles de la ciudad.
En medio de esa jornada apareció uno de los capítulos más recordados.

Juanse tomó contacto con unos jóvenes de Recreo que tenían una banda y que lo invitaron a conocer su casa porque allí tenían una batería. El músico aceptó.
En un automóvil de los propios vecinos, Juanse llegó hasta la vivienda y terminó tocando varias canciones junto a los jóvenes.
La escena fue absolutamente inesperada: uno de los principales referentes del rock nacional argentino estaba dentro de la habitación de aquellos chicos, compartiendo música y tocando con ellos.
Pero aquella visita también tuvo un capítulo especial para la historia de los medios locales. José Rosso, quien por entonces era movilero de Radio Power Max, tuvo un mano a mano con Juanse durante aquella jornada, registrando desde el lugar lo que estaba sucediendo.
Finalmente, después de varias horas y una vez solucionados los aspectos administrativos que habían demorado la continuidad del viaje, los músicos emprendieron nuevamente el regreso hacia Buenos Aires.
Habían pasado prácticamente todo un día en Recreo.
Dieciséis años después
Hoy, 16 años después, aquella historia permanece como una de esas anécdotas que se transmiten de generación en generación entre los vecinos.
No hubo un recital anunciado, un escenario ni una visita programada.
Los Ratones Paranoicos simplemente quedaron detenidos en el camino.
Pero esa circunstancia terminó regalándole a Recreo una jornada extraordinaria: Juanse caminando por sus calles, vecinos encontrándose cara a cara con los integrantes de la banda y un grupo de jóvenes pudiendo tocar con uno de sus ídolos dentro de su propia casa.
Y para Power Max, además, quedó el recuerdo de haber sido uno de los medios que acompañó aquella jornada y de haber tenido a José Rosso frente a Juanse, contando desde Recreo una historia que, 16 años después, todavía merece ser recordada.







