El fenómeno climático de El Niño puede aumentar el riesgo de dengue al modificar las temperaturas y los patrones de lluvias en distintas regiones. Estas condiciones pueden favorecer la reproducción del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, el zika y la chikungunya.
La advertencia cobra relevancia en Argentina, donde el mosquito amplió su presencia hacia zonas que históricamente presentaban condiciones climáticas menos favorables para su desarrollo.
Sin embargo, los especialistas aclaran que el clima no determina por sí solo la aparición de un brote. También influyen la presencia del mosquito, la circulación del virus, las condiciones ambientales y las medidas de prevención.

¿Cómo influye El Niño en la propagación del dengue?
El Niño es un fenómeno climático que altera la temperatura del océano Pacífico y modifica los patrones atmosféricos. Según la región, puede provocar lluvias intensas, períodos de sequía, mayor humedad o temperaturas superiores a las habituales.
Estos cambios pueden beneficiar al mosquito de distintas maneras.
- Más calor: dentro de ciertos límites, las temperaturas elevadas aceleran el desarrollo del mosquito y pueden acortar el tiempo entre una alimentación de sangre y la puesta de huevos.
- Lluvias intensas: pueden dejar recipientes y otros objetos con agua acumulada, donde las hembras depositan sus huevos.
- Sequías: también pueden aumentar el riesgo cuando las personas almacenan agua en recipientes que quedan destapados.
- Cambios en las condiciones ambientales: pueden favorecer la presencia del mosquito durante períodos más prolongados o en áreas donde antes tenía mayores dificultades para establecerse.
El calor extremo, sin embargo, no siempre favorece al insecto: las temperaturas excesivas pueden perjudicar su supervivencia y el desarrollo de las larvas.
Qué dicen los estudios científicos
Una investigación publicada en la revista The Lancet Planetary Health analizó más de 18,8 millones de casos de dengue registrados en 1.237 localidades de 21 países entre 2000 y 2019.
Según el estudio, un aumento de una desviación estándar en la intensidad de El Niño del Pacífico Oriental se asoció con un incremento del 23,7% en el riesgo de dengue.
Los investigadores también estimaron que el cambio climático provocado por la actividad humana explicó cerca de la mitad del aumento de casos atribuible a ese fenómeno en las localidades analizadas.
Otro trabajo publicado en Nature Communications estudió la relación entre las variaciones del sistema climático conocido como ENSO —que comprende las fases de El Niño y La Niña— y la evolución de los casos de dengue en países de América y Asia.
Estos resultados refuerzan la importancia de considerar las condiciones climáticas para anticipar períodos de mayor riesgo. No obstante, las cifras corresponden a análisis estadísticos de determinadas regiones y períodos: no permiten predecir por sí solas cuántos casos habrá en una ciudad o provincia en particular.
¿El dengue puede avanzar hacia nuevas regiones de Argentina?
Los especialistas advierten que los cambios en las temperaturas y en los patrones de lluvia pueden ampliar las áreas favorables para el Aedes aegypti.
El avance del mosquito hacia latitudes más australes es una señal de que las condiciones ambientales están cambiando. Sin embargo, encontrar el vector en una zona no significa necesariamente que exista transmisión activa del virus: para que haya contagios también debe circular el dengue.
Por eso, la vigilancia sanitaria debe combinar información climática, monitoreo de mosquitos y detección temprana de casos sospechosos.
Las medidas que ayudan a prevenir el dengue

Aunque no es posible controlar el clima, sí se pueden reducir los lugares donde el mosquito se reproduce. La prevención comienza en los hogares y requiere mantener las medidas durante todo el año.
1. Eliminá el agua acumulada. Revisá patios, balcones, jardines y terrazas. Vaciá, limpiá o descartá recipientes que puedan juntar agua.
2. Tapá los depósitos de agua. Si necesitás almacenar agua, mantené los recipientes bien cubiertos.
3. Limpiá los objetos que pueden convertirse en criaderos. Cepillá los recipientes que deban conservarse para retirar posibles huevos adheridos a sus paredes.
4. Mantené limpios los desagües y canaletas. Evitá que hojas y residuos obstruyan el drenaje y generen acumulaciones de agua.
5. Protegete de las picaduras. Usá repelente siguiendo las indicaciones del envase, colocá mosquiteros y utilizá ropa que cubra brazos y piernas cuando sea posible.
6. Prestá atención a los síntomas. Fiebre, dolor de cabeza, molestias musculares o articulares, dolor detrás de los ojos y sarpullido pueden aparecer en el dengue. Ante síntomas compatibles, consultá a un servicio de salud y evitá automedicarte.
Si aparecen dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado, dificultad para respirar o decaimiento marcado, es importante buscar atención médica urgente.
¿Qué pasa con la vacuna contra el dengue?
La vacunación puede ser una herramienta adicional de prevención, pero no reemplaza la eliminación de criaderos ni las medidas para evitar picaduras.
La indicación depende de las recomendaciones sanitarias vigentes, la edad, los antecedentes y las condiciones particulares de cada persona. Por eso, es importante consultar en los centros de salud y verificar las pautas oficiales de vacunación.
Anticiparse es clave
El Niño puede crear condiciones favorables para la proliferación del mosquito, pero el riesgo de dengue depende de varios factores que interactúan entre sí.
El monitoreo climático y sanitario permite anticipar escenarios, mientras que las acciones cotidianas ayudan a reducir los criaderos y las picaduras.
La prevención no empieza cuando aparecen los casos: comienza en cada casa, con la eliminación del agua acumulada y la protección frente al mosquito.







