Este jueves 3 de septiembre, a las 9 de la mañana, el gobernador Maximiliano Pullaro llegará a Recreo para inaugurar oficialmente la Unidad Penitenciaria N.º 9, una de las obras más importantes y costosas del plan de infraestructura penitenciaria de la provincia de Santa Fe.
La inauguración marcará el final de una obra que comenzó a gestarse públicamente hace poco más de dos años y que, desde sus primeros anuncios, generó interrogantes, rechazo y movilizaciones entre vecinos de la ciudad.
El primer anuncio se produjo en agosto de 2024. En ese momento, Pullaro llegó al barrio Liceo de Recreo y, durante un acto en el que se anunciaron diferentes obras para la ciudad, mencionó la construcción de un jardín, nuevas cuadras de pavimento y la ampliación de la colonia penal.
En aquel momento, el anuncio penitenciario prácticamente quedó relegado frente a otros temas. Sin embargo, pocas semanas después tomó otra dimensión.
El 29 de septiembre de 2024, el Gobierno provincial confirmó oficialmente la construcción de una nueva Unidad Penitenciaria N.º 9 en Recreo y presentó las características del proyecto. La obra contemplaba tres subunidades penitenciarias: dos destinadas a hombres y una para mujeres. El presupuesto oficial de la licitación superaba los $43.000 millones, a valores de junio de 2024.
A partir de ese momento comenzó una etapa de fuerte discusión dentro de la ciudad.

De las reuniones de vecinos a las movilizaciones
La confirmación de la obra se transformó en asambleas y movilizaciones.
Durante prácticamente un año hubo manifestaciones en distintos puntos de Recreo y también frente al domicilio del intendente Omar Colombo.
El reclamo central de los vecinos no solamente estuvo relacionado con la construcción de la cárcel, sino también con la falta de información y con las dudas respecto de cómo impactaría una estructura de estas características sobre una ciudad que se encuentra en pleno proceso de crecimiento urbano.
La pregunta que atravesó buena parte de aquel proceso fue qué iba a significar para Recreo convertirse en sede de una unidad penitenciaria de estas dimensiones.
Mientras desde distintos sectores se expresaba el rechazo a la llegada de la cárcel, la obra avanzó.
La licitación se concretó el 27 de septiembre de 2024 y los trabajos comenzaron el 2 de diciembre de ese año. El proyecto se ejecutó en el predio de la antigua Colonia Penal de Recreo, sobre calle Alberdi, entre Solís y la Ruta Nacional 11.

Una cárcel de casi 22 mil metros cuadrados
La magnitud de la obra permite dimensionar el cambio que implica para la ciudad.
La Unidad Penitenciaria N.º 9 ocupa un terreno de 56.220 metros cuadrados y posee aproximadamente 21.810 metros cuadrados de superficie cubierta.
El complejo está compuesto por tres subunidades y cuenta con 475 celdas, con capacidad total para 891 personas privadas de la libertad: 251 mujeres y 640 hombres.
El Gobierno provincial plantea la nueva unidad como parte de su plan para ampliar la capacidad penitenciaria, descongestionar otros establecimientos y liberar a las comisarías de personas detenidas que deberían permanecer en unidades penitenciarias.
El primer traslado estará relacionado con el módulo femenino. Las 79 internas que actualmente permanecen en la Unidad Penal N.º 4 de la ciudad de Santa Fe serán trasladadas a Recreo, junto con otras mujeres privadas de su libertad que actualmente se encuentran alojadas en comisarías.

La cárcel queda en una ciudad que sigue creciendo
Con la inauguración, el debate que atravesó a Recreo durante los últimos dos años cambia de escenario.
Ya no se trata de discutir si la cárcel llegará o no. La unidad penitenciaria comienza a funcionar y pasa a formar parte de la estructura urbana y social de la ciudad.
Y allí aparecen nuevamente las dudas de muchos vecinos.
¿Qué impacto tendrá sobre el transporte? ¿Qué ocurrirá con la demanda de servicios? ¿Habrá consecuencias sobre el sistema eléctrico? ¿Cómo responderá la red cloacal? ¿Qué sucederá con el tránsito y la circulación de vehículos vinculados al funcionamiento del penal?
Son interrogantes que adquieren mayor relevancia si se tiene en cuenta que el sector donde se encuentra emplazada la unidad está ubicado entre Recreo y Recreo Sur, una zona que viene experimentando un proceso de expansión urbana.
El crecimiento de ambos sectores plantea, hacia los próximos años, la posibilidad de que la ciudad termine rodeando completamente a la unidad penitenciaria.

El reclamo que quedó pendiente
Uno de los principales cuestionamientos planteados durante las movilizaciones fue que los vecinos no se sentían parte de la decisión.
Desde el Gobierno provincial se sostuvo en distintos momentos que hubo diálogo e información sobre el proyecto. Sin embargo, sectores de la comunidad mantuvieron su postura de que Recreo no recibió beneficios suficientes a cambio de incorporar una infraestructura de semejante magnitud.
En ese planteo aparecen cuestiones concretas que exceden a la cárcel: la necesidad de mejorar los servicios públicos, el avance de las cloacas, la infraestructura vial, el transporte y el suministro eléctrico.
En una ciudad donde existen reclamos históricos por algunos de estos servicios, la llegada de una nueva estructura que concentrará a cientos de personas y requerirá una importante logística genera expectativas, pero también preocupación.

Este jueves comienza una nueva etapa
La inauguración prevista para este jueves 3 de septiembre, a las 9, con la presencia de Maximiliano Pullaro y parte de su gabinete, marcará oficialmente el inicio de una nueva etapa para la Unidad Penitenciaria N.º 9.
Para el Gobierno provincial, será la puesta en funcionamiento de una obra estratégica dentro de su plan de infraestructura penitenciaria. Para Recreo, en cambio, comenzará ahora el período en el que deberá convivir con una estructura de estas dimensiones.
La discusión que durante casi dos años estuvo centrada en si la cárcel debía construirse o no, cambiará necesariamente de eje. A partir de ahora, las preguntas estarán relacionadas con su funcionamiento y con el impacto que tendrá sobre la ciudad: el transporte, el tránsito, la provisión de energía eléctrica, el sistema cloacal, los servicios municipales y el crecimiento urbano de la zona.
También quedará por verse si las obras de infraestructura que acompañaron la construcción de la unidad penitenciaria alcanzarán para responder a las nuevas necesidades que generará su funcionamiento y si, con el tiempo, los vecinos percibirán algún beneficio concreto para la ciudad.
La cárcel ya no es un proyecto ni una obra en construcción. Es una realidad que quedará incorporada al mapa urbano de Recreo.
Dos años después de aquel anuncio realizado en el barrio Liceo, de las reuniones vecinales, las asambleas, los reclamos y las movilizaciones, este jueves se abrirá un nuevo capítulo.
La pregunta que queda ahora no es qué se construyó, sino qué impacto tendrá sobre Recreo una unidad penitenciaria que llegó para quedarse.







