Jorge Bórus, hidrólogo y vocero del Instituto Nacional del Agua (INA), dialogó con Power Max Medios y analizó el comportamiento del fenómeno de El Niño, que ya comienza a tener impacto en nuestra región.
El especialista explicó que las condiciones que se observaban en el océano Pacífico durante los últimos meses ya tienen su correlato en el territorio argentino. En este sentido, señaló que la zona de mayor atención se encuentra actualmente en la cuenca del río Uruguay, aunque con el paso de las semanas el fenómeno se fue trasladando hacia la Mesopotamia argentina y buena parte del Litoral.
Bórus sostuvo que todavía existen interrogantes respecto de cómo se distribuirá la zona de mayor impacto durante los próximos meses. “Estamos poniendo toda la atención en la continuidad de la franja media del Litoral, sobre todo en la franja media que comprende parte de Santa Fe y Entre Ríos”, explicó.
Otro de los puntos que sigue de cerca el INA es el comportamiento de las lluvias en la alta cuenca del río Paraná, en Brasil, considerada una de las principales zonas productoras de caudal para el río Paraná. Hasta el momento, las precipitaciones no se han concentrado de manera suficiente en ese sector.
El especialista indicó que tanto Paraguay como distintos sectores de la cuenca presentan déficits hídricos en los suelos, mientras que el río Paraguay registra un descenso de sus niveles. En tanto, el Alto Paraná se encuentra actualmente en valores de aguas medias bajas a bajas.
“Estamos observando hoy eso y estamos atentos a saber si las lluvias se corren y si habrá cambios”, sostuvo Bórus.
Una posible suba hacia fin de año
De acuerdo con el análisis del INA, para establecer una tendencia significativa será necesario que se produzcan nuevas lluvias y que también exista una recuperación de la humedad de los suelos.
La distribución de esas precipitaciones será determinante para definir el comportamiento de los niveles de los ríos. El organismo espera que pueda producirse un aumento significativo durante el último bimestre del año, aunque por el momento la tendencia continúa siendo descendente y se proyecta que los niveles se mantengan bajos hasta septiembre.
En el caso de la ciudad de Santa Fe, Bórus estimó que los niveles podrían ubicarse entre 2,50 y 2,60 metros, valores que se encuentran todavía lejos de los niveles de riesgo.
El especialista remarcó que se esperaba que a esta altura del año los niveles fueran superiores, pero eso no ocurrió debido a que las lluvias no alcanzaron de manera suficiente la alta cuenca del Paraná en Brasil.
La preocupación está puesta en las lluvias sobre Santa Fe
Más allá de la evolución de los grandes ríos, Bórus puso especial énfasis en un escenario que podría generar complicaciones a nivel local: la posibilidad de que se registren lluvias frecuentes e importantes sobre la propia provincia de Santa Fe.
El hidrólogo explicó que existen sectores con suelos saturados y anegamientos, por lo que nuevas precipitaciones podrían generar inconvenientes tanto en áreas rurales y productivas como en zonas urbanas.
En ese sentido, recordó que todavía persisten los efectos de las intensas lluvias registradas entre el 14 y el 16 de abril, cuyos excedentes hídricos todavía no terminaron de desaparecer en determinados sectores.
“Si a esa impronta se suman más lluvias, realmente el escenario localmente es complicado”, advirtió.
Bórus también señaló que actualmente existe una importante carga de humedad en la atmósfera y condiciones de inestabilidad que pueden favorecer la formación de tormentas.
Finalmente, el vocero del INA recomendó a la ciudadanía mantenerse informada a través de medios de comunicación serios y de los canales oficiales, especialmente ante la posibilidad de cambios en las condiciones meteorológicas y la ocurrencia de eventos de importancia.







