Hernán Bonvín, Claudio Goddio y Pablo Quaino son fanáticos de la Fórmula 1 y transformaron una idea que surgió durante una comida entre amigos en un desafío que los llevará hasta Interlagos. Restauraron una Renault 6 prácticamente desde cero y sueñan con conocer al piloto argentino.
Hay sueños que nacen casi sin proponérselo, entre amigos, una comida y una charla que parece quedar en el aire. Pero algunas ideas, lejos de olvidarse al día siguiente, empiezan a tomar forma hasta convertirse en una verdadera aventura. Así comenzó la historia de Hernán Bonvín, Claudio Goddio y Pablo Quaino, tres esperancinos que se preparan para viajar a Brasil a bordo de una Renault 6 restaurada por ellos mismos, con un objetivo: alentar a Franco Colapinto en el Gran Premio de Fórmula 1.
En diálogo con Power Max Medios, los protagonistas contaron cómo nació este proyecto que combina amistad, pasión por el automovilismo, mecánica y muchas ganas de vivir una experiencia diferente.
De una charla entre amigos a un sueño sobre ruedas
La idea surgió durante una comida entre amigos, mientras compartían su pasión por la Fórmula 1. En medio de la conversación apareció la posibilidad de viajar en automóvil hasta Brasil para ver correr a Colapinto.
Lo que inicialmente parecía una ocurrencia más de una reunión entre amigos comenzó a tomar otro rumbo al día siguiente, cuando uno de ellos se comunicó con los otros dos y les planteó una pregunta que cambiaría sus planes: si la propuesta era en serio y estaban dispuestos a llevarla adelante.
La respuesta fue afirmativa. Ya no se trataba solamente de hablar de un viaje, sino de empezar a hacerlo realidad.
Así comenzó la búsqueda del vehículo que los llevaría hasta el circuito de Interlagos, en San Pablo. Después de recorrer distintas localidades de la región, encontraron una Renault 6 en Esperanza, una unidad que llevaba varios años detenida y que terminaría convirtiéndose en la gran protagonista de esta historia.
Una Renault 6 reconstruida prácticamente desde cero
Con el vehículo en sus manos, los tres amigos se pusieron a trabajar. Lo que en un principio podía ser una puesta a punto para afrontar el recorrido terminó convirtiéndose en una restauración integral.
La Renault 6 fue desarmada y revisada por completo. Los trabajos incluyeron la reconstrucción del motor, la caja de cambios y diferentes componentes mecánicos, además de las tareas de chapa y pintura necesarias para dejarla en condiciones de afrontar miles de kilómetros de ruta.
El proyecto también contó con la colaboración de personas y comercios que se sumaron para aportar materiales, repuestos y conocimientos. De esa manera, la preparación del vehículo se transformó en una iniciativa que despertó el interés y el acompañamiento de la comunidad esperancina.
La denominada «Renoleta» ya no es solamente un automóvil antiguo recuperado: es el resultado de meses de trabajo compartido, esfuerzo y entusiasmo por alcanzar una meta que parecía lejana.
Rumbo a Interlagos para alentar a Colapinto
El destino elegido es el Autódromo José Carlos Pace, conocido mundialmente como Interlagos, donde se disputará el Gran Premio de São Paulo del 6 al 8 de noviembre de 2026. Según las previsiones que dieron a conocer, los amigos planean partir el 2 de noviembre y recorrer el trayecto en varias etapas, procurando viajar durante el día.
La aventura no estará centrada únicamente en llegar. También buscarán disfrutar del camino, compartir cada momento y registrar las distintas experiencias que surjan durante la travesía.
En una entrevista con Power Max Medios, contaron además que el equipo de prensa de Franco Colapinto ya está al tanto de su iniciativa. Por eso, junto con la ilusión de verlo correr en vivo, mantienen la esperanza de conseguir algún contacto con el piloto argentino.
Un saludo, una fotografía o la posibilidad de conocerlo personalmente serían un premio extra para una aventura que ya tiene un enorme valor para sus protagonistas.
Mucho más que ir a ver una carrera
La historia de Hernán, Claudio y Pablo demuestra cómo una idea sencilla puede convertirse en un proyecto extraordinario cuando hay decisión y amistad. Detrás de la Renault 6 hay horas de trabajo, encuentros en el taller, herramientas, repuestos y la satisfacción de haber preparado con sus propias manos el vehículo que los llevará a cumplir un sueño.
Ahora, con la mirada puesta en Brasil, los tres amigos esperan el momento de poner primera y comenzar el recorrido hacia Interlagos.
Porque, para ellos, la aventura ya empezó mucho antes de salir a la ruta: nació aquella tarde, alrededor de una comida, cuando alguien propuso viajar a ver a Colapinto y los otros decidieron que sí, que valía la pena intentarlo.
Tres amigos, una Renault 6 y miles de kilómetros por delante. El destino es Brasil, pero el verdadero motor de esta historia es la amistad y la pasión por la Fórmula 1.







