La FIFA impuso 10 partidos de suspensión a Leandro Paredes y siete a Nahuel Molina por los incidentes protagonizados durante la final del Mundial frente a España, disputada en Nueva Jersey. Las sanciones se encuentran entre las más severas aplicadas por el organismo en el marco de una Copa del Mundo.
El mediocampista de Boca Juniors recibió la pena más dura: 10 encuentros sin poder vestir la camiseta de la Selección Argentina, mientras que Molina, recientemente incorporado a la Roma de Italia, deberá cumplir siete partidos de suspensión.
El antecedente más cercano a una sanción de semejante magnitud se remonta al Mundial de Brasil 2014. En aquella oportunidad, el uruguayo Luis Suárez fue suspendido por nueve partidos oficiales con su selección luego de morder al italiano Giorgio Chiellini durante el partido entre Uruguay e Italia.
Además, Suárez recibió una prohibición de cuatro meses para desarrollar cualquier actividad relacionada con el fútbol y una multa económica. La medida posteriormente fue revisada por el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).
¿Cuándo podrían volver Paredes y Molina?
La sanción deberá cumplirse en partidos de la Selección Argentina. Según el calendario de ventanas internacionales, Argentina tendrá hasta 10 amistosos antes de septiembre de 2027.
Si la Albiceleste disputa la totalidad de esos encuentros, Paredes podría volver a ser convocado recién para la ventana comprendida entre el 20 de septiembre y el 5 de octubre de 2027.
En el caso de Molina, al tener una sanción de siete partidos, su regreso podría producirse en marzo de 2027, siempre que Argentina dispute la cantidad de amistosos necesaria para completar las fechas de suspensión.
Los antecedentes más importantes
A lo largo de la historia, la FIFA aplicó distintas sanciones de gravedad a futbolistas durante los Mundiales.
Uno de los casos más recordados es el de Mauro Tassotti, quien recibió ocho partidos de suspensión por el codazo que le provocó una fractura nasal al español Luis Enrique durante el Mundial de Estados Unidos 1994.
En esa misma Copa del Mundo, el brasileño Leonardo fue suspendido por cuatro partidos por un codazo contra Tab Ramos. La misma cantidad de encuentros recibió el italiano Daniele De Rossi en Alemania 2006 por una agresión contra Brian McBride.
Otro caso emblemático fue el de Zinedine Zidane, quien recibió tres partidos de suspensión por el cabezazo contra Marco Materazzi en la final del Mundial 2006.
Más recientemente, el qatarí Assim Madibo recibió cinco partidos de sanción durante el Mundial 2026 luego de una infracción que provocó una grave lesión al canadiense Ismaël Koné.
Entre los castigos más extensos aparecen además aquellos relacionados con hechos ajenos a la conducta deportiva, como la manipulación de partidos, que en distintos casos derivó en inhabilitaciones de por vida.
La sanción contra Paredes y Molina marca así un fuerte precedente disciplinario y deja en claro que la FIFA pretende aplicar penas cada vez más severas ante episodios de violencia o indisciplina en partidos de máxima trascendencia.







