La batalla por el liderazgo del Gobierno y el Partido Laborista británicos enfila ya hacia el enfrentamiento absoluto. Andy Burnham, el archipopular alcalde de Mánchester, apodado el “rey del norte”, ha abierto la vía para entrar como diputado en el Parlamento de Westminster, paso imprescindible para desafiar la posición del primer ministro, Keir Starmer. El jefe del Ejecutivo laborista se aferra al poder desde los desastrosos resultados en las elecciones municipales y autonómicas del 7 de mayo, pero encara ahora un largo proceso de resistencia y división en las filas laboristas.
Burnham tiene el camino despejado para presentarse como candidato a una elección parcial al Parlamento provocada por él mismo en su afán por alcanzar Downing Street. El ex ministro y actual alcalde de Mánchester, cargo que retiene desde 2017, competirá para hacerse con el escaño de Makerfield, a las afueras de la gran urbe del norte de Inglaterra, que ha liberado su colega laborista Josh Simons.
El saliente diputado confirmó la noche del jueves su intención de renunciar a esta plaza que retuvo en las generales 2024 con una limitada mayoría de 5.400 votos respecto al representante de la ultraderecha de Reform. Downing Street ha indicado que Starmer no bloqueará esta vez la intentona del ex ministro neolaborista para hacerse con el mando del Ejecutivo.
“Mejoraremos el laborismo y lo transformaremos en un partido en el que podréis confiar de nuevo”, dijo el alcalde a las masas al anunciar su maniobra para retornar al ruedo de la política nacional. Burnham se refirió precisamente al éxito de su gestión municipal al justificar el plan de acción que le fuerza a renunciar a su cargo electo. Tras tres victorias consecutivas en la alcaldía, con una mayoría del 62% en 2024, ahora se propone “extender a todo el Reino Unido el cambio que hemos introducido en el Gran Mánchester y conseguir que la política funcione adecuadamente para la gente”.
El Comité Ejecutivo Nacional del Partido Laborista (NEC, en sus siglas en inglés) actuó en contra de Burnham a principios de año. Frenó en seco los planes del alcalde y más decisivo rival de Starmer para hacerse con la circunscripción norteña de Gordon y Denton, que estaba vacante tras la retirada del titular, también laborista. La jugada resultó un tiro por la culata para Starmer. El escaño rebotó en Los Verdes tras una campaña encarnizada a tres bandas que dejó al candidato oficial laborista en una humillante tercera posición, detrás de Reform. Esta vez parece certero que el NEC dará la luz verde al órdago del alcalde en la próxima reunión, con vistas a reabrir las urnas de Makerfield a mediados de junio.
El partido del euroescéptico Nigel Farage, de corte populista y antiinmigración, se prepara a descargar “todos los efectivos” para ganar el escaño, según señaló el propio líder y diputado en la Cámara de los Comunes. Reform barrió en las recientes municipales en esta comarca inglesa, con el 46,2% de votos frente 22,7% en favor de los laboristas.
Wes Streeting, quien renunció anteayer a la cartera ministerial de Sanidad, respaldó este viernes la candidatura de Burnham a la forzada elección parcial. “Necesitamos a nuestros mejores jugadores en el campo. No hay duda de que Andy Burnham es uno de ellos”, escribió el ex ministro en su cuenta de X. Representante de la derecha moderada y ‘blairista’, posición similar a la del acorralado primer ministro, Streeting agudizó la crisis de liderazgo con su salida del gobierno, pero no consiguió el respaldo de los 81 diputados necesarios para lanzar el proceso de las primarias laboristas. Ahora apoya a su principal rival en la carrera a Downing Street porque, según escribió, los comicios de Makerfield “será duro. Hay hay que ganarse los votos. Andy tiene la mejor baza”.
Starmer, mientras tanto, guardó silencio en sus esporádicos encuentros con los medios planificados para este viernes. Casi un centenar de diputados han pedido su dimisión desde la hecatombe electoral- con severos retrocesos en las autoridades locales de Inglaterra, el Parlamento de Escocia y el Senado de Gales- y varios ministros le han propuesto una retirada consensuada, con calendario de su salida del gobierno y su retorno quizá al frente de Exteriores en esta era de guerras e incertidumbre internacional.
El dirigente laborista se resiste en su cargo y afronta ahora un largo periodo de desgaste, resistencia y defensa pública cara a las primarias, que podrían decidirse para el otoño si Burnham gana el escaño de Makerfield. “No hay ningún desafío de liderazgo”, puntualizó este viernes el secretario de Estado de Vivienda, Steve Reed, en declaraciones a la BBC.
Burnham arriesga su carrera política, que inició como asesor ‘junior’ de Tony Blair en los años 90. Fue diputado de Leigh, localidad a las afueras de Mánchester donde todavía reside, de 2001 a 2017, radicalizó su discurso y gestión al afianzarse en la alcaldía y hoy día es el líder político más popular del Reino Unido, el único además que registra cifras positivas en los sondeos de opinión. Perdió en dos ocasiones, 2010 y 2015, las primarias laboristas y esta vez podría hundir la competición para suceder a Starmer si Reform o Los Verdes le arrebatan el escaño parlamentario en su feudo en el norte inglés.
Dos quintos de la militancia laborista prefieren a Burnham como futuro primer ministro, según una encuesta de Survation. El alcalde del Gran Mánchester aventaja en puntos a la suma de apoyos en primera preferencia de sus previstos rivales en las primarias: Ed Miliband, ministro de Medio Ambiente, la ex viceprimera ministra Angela Rayner y Streeting. Por el contrario, su opción asusta a los mercados, que han reaccionado con fuertes subidas de la prima de los bonos de Estado y la caída del valor de la libra esterlina.







