El país registró 22 contagios confirmados hasta la semana epidemiológica 35. Nueve corresponden a Santa Fe. Además, se notificó una muerte en la provincia.
Los casos de Fiebre Hemorrágica Argentina (FHA), conocida como “mal de los rastrojos”, disminuyeron durante 2026 en comparación con el mismo período del año pasado. Sin embargo, Santa Fe continúa entre las jurisdicciones con mayor cantidad de contagios confirmados, según los datos de vigilancia epidemiológica.
Hasta la semana epidemiológica 35 se notificaron 276 casos sospechosos en todo el país, frente a los 481 registrados en igual período de 2025. Los contagios confirmados también bajaron, de 50 a 22, lo que representa una reducción del 56%.
Del total de casos confirmados este año, 11 corresponden a residentes de Córdoba, nueve a Santa Fe y dos a la provincia de Buenos Aires. De esta manera, Santa Fe concentra el 40,9% de los contagios confirmados a nivel nacional y ocupa el segundo lugar, detrás de Córdoba.
Pese al descenso general, la provincia registró un fallecimiento asociado a la enfermedad. La víctima fue una mujer de 65 años que comenzó con síntomas durante la semana epidemiológica 27. Según el informe, tenía antecedentes de diabetes, contaba con registro de vacunación y recibió suero hiperinmune al séptimo día de evolución. No se pudo establecer un antecedente epidemiológico claro que permitiera identificar el lugar probable de exposición.
Entre los departamentos santafesinos que registraron casos confirmados entre 2023 y la semana epidemiológica 28 de 2026 se encuentran Caseros, Constitución, Iriondo, Rosario, San Lorenzo, San Martín y Belgrano. La distribución territorial resulta clave para orientar las medidas de prevención y las estrategias de vacunación, especialmente en áreas rurales y semiurbanas.
La Fiebre Hemorrágica Argentina es una enfermedad viral aguda grave causada por el virus Junín. Su reservorio natural es el ratón maicero, un roedor silvestre que puede transmitir el virus a las personas mediante partículas contaminadas con sus secreciones. El contagio puede producirse por inhalación o a través de pequeñas heridas en la piel y las mucosas.
Sin tratamiento, la enfermedad puede alcanzar una letalidad del 30%. Sin embargo, la administración de plasma inmune de convaleciente dentro de los primeros ocho días desde el inicio de los síntomas reduce ese porcentaje a valores cercanos al 1%.
La principal herramienta preventiva es la vacuna Candid #1, incluida en el Calendario Nacional de Vacunación. Está indicada en una única dosis para personas desde los 15 años que residan o desarrollen actividades en zonas endémicas y que no hayan sido vacunadas previamente. La protección se alcanza aproximadamente un mes después de la aplicación.
Entre los grupos que requieren especial atención se encuentran los trabajadores rurales, transportistas, empleados de acopiadoras de cereales y molinos, trabajadores temporarios y personas que realizan actividades recreativas en áreas de riesgo.







