La actualización fue diferida hasta julio. La medida alcanza a la nafta y al gasoil. Buscan evitar un impacto inmediato en los surtidores.
El Gobierno nacional decidió postergar nuevamente la aplicación de los aumentos correspondientes a los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, una medida que busca evitar subas en los precios durante junio.
La decisión fue oficializada mediante el Decreto 405/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial, que modifica una normativa anterior y traslada la actualización pendiente al 1 de julio de 2026.
La disposición alcanza a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil, cuyos tributos se actualizan periódicamente de acuerdo con la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que elabora el Indec.
Según explicó el Ejecutivo, la medida se adoptó con el objetivo de sostener el proceso de estabilidad económica y evitar que el incremento de los impuestos tenga un efecto inmediato sobre los precios al público.
Los aumentos diferidos corresponden a actualizaciones pendientes de 2024 y 2025, además de los ajustes vinculados al primer trimestre de 2026. Con el nuevo esquema, todos esos incrementos comenzarán a regir recién desde julio.
Los impuestos sobre los combustibles forman parte de la estructura de costos que determina el valor final que pagan los consumidores en las estaciones de servicio. Por ese motivo, cada actualización suele ser seguida de cerca por las empresas del sector y por los usuarios.
La postergación permitirá mantener sin cambios el componente impositivo durante junio, aunque la acumulación de ajustes pendientes mantiene la expectativa sobre lo que pueda ocurrir en los próximos meses.
De esta manera, el Gobierno gana un mes más antes de aplicar las actualizaciones previstas, mientras el mercado energético continúa atento a las futuras decisiones oficiales y su posible impacto sobre los precios de la nafta y el gasoil.







