Profesor de Lengua y Literatura, padre, abuelo y protagonista de una historia que comenzó mucho antes de la primera transmisión. Acompañó a su hijo José desde los primeros sueños de la radio y hasta sus últimos días mantuvo intactas sus ganas de vivir. El estudio principal de la nueva casa de Power Max Medios llevará su nombre, como homenaje a su historia y a su legado.
La historia de Power Max Medios está atravesada por sueños, esfuerzo, trabajo familiar y personas que hicieron posible que aquel proyecto inicial se convirtiera en un medio de comunicación con presencia en toda la región. Entre ellas, una figura ocupa un lugar especial: Vito José Rosso, quien falleció dejando recuerdos imborrables en su familia y una huella profunda en la historia de la emisora.
Mucho antes de que Power Max comenzara sus transmisiones, en abril de 1999, Vito ya acompañaba a su hijo, José Rosso, en el camino de hacer realidad su sueño. Lo acompañaba a conocer otras radios, a imaginar cómo funcionaría la propia y a buscar los equipos necesarios para ponerla en marcha.
En 1999, padre e hijo trabajaron juntos en los preparativos para salir al aire. Incluso participaron en el armado de una antena casera, una de aquellas soluciones que nacen cuando las ganas de concretar un proyecto son más grandes que los recursos disponibles.
Vito estuvo presente en la compra de cada equipo y acompañó las distintas ideas que fueron dando forma a Power Max. Su compromiso fue mucho más allá de un apoyo familiar: durante siete años se desempeñó como director de la emisora, cuya licencia de FM estuvo a su nombre hasta que decidió transferírsela a José.
Fue un protagonista de aquellos primeros pasos, cuando todo estaba por hacerse y cada avance representaba un logro compartido.
Una vida ligada a la educación
La historia de Vito también estuvo marcada por su vocación docente. Fue profesor de Lengua y Literatura y desarrolló una extensa trayectoria en distintas instituciones educativas.
Trabajó en el Liceo Militar, donde también se desempeñó como vicerregente y vicedirector de la escuela primaria. Además, dio clases en la Escuela Técnica y en la escuela nocturna de Recreo.
Su recorrido profesional estuvo ligado a la enseñanza y al acompañamiento de distintas generaciones de estudiantes, una faceta que formó parte esencial de su vida.
El abuelo de las charlas, las risas y los almuerzos familiares
Con el paso de los años llegaron los nietos, que se convirtieron en algunos de sus grandes amores. Primero Vito, Catalina y Sabrina y, más tarde, Antonia, la hija de José.
Con ellos compartió tareas, conversaciones, risas y esos momentos cotidianos que, con el tiempo, se transforman en los recuerdos más valiosos. Cada encuentro era una oportunidad para acompañarlos y disfrutar de su crecimiento.
Los fines de semana tenían un lugar especial: las reuniones familiares alrededor de la mesa, convocadas por las exquisiteces que preparaba el abuelo. La cocina era otra de sus pasiones, una manera de reunir a los suyos y de expresar el cariño a través de esos platos que congregaban a toda la familia.
También disfrutaba de las plantas y dedicaba especial atención al cultivo de orquídeas. Eran parte de ese universo personal que hablaba de su paciencia, sus intereses y su manera de disfrutar de la vida.
Un hombre de pocas palabras y muchas acciones
Quienes compartieron con Vito el día a día de Power Max conocieron también su manera silenciosa de estar presente. Era un hombre de pocas palabras, pero de acciones concretas.
Hasta sus últimos días continuó ocupándose de tareas vinculadas al funcionamiento de la emisora. Era quien estaba a cargo del apagado de la FM y controlaba los cortes de energía, atento a cuestiones que muchas veces pasan inadvertidas, pero que forman parte del trabajo cotidiano para mantener una radio en funcionamiento.
Ese compromiso hasta el final resume buena parte de su manera de ser: acompañar sin necesidad de grandes discursos, estar atento y hacer lo que había que hacer.
Las ganas de vivir hasta el último momento
En sus últimos años, Vito atravesó una operación y posteriores complicaciones de salud. Sin embargo, quienes estuvieron cerca de él recuerdan su valentía y sus permanentes ganas de vivir.
Aun en los momentos más difíciles, no se rindió. Quería seguir adelante, disfrutar de su familia y permanecer junto a quienes amaba. Hasta el final mantuvo esa voluntad de vivir que hoy forma parte de los recuerdos más profundos que deja entre los suyos.
Su historia no se limita a lo que hizo, sino también a la manera en que afrontó cada etapa de la vida, incluso aquellas que le exigieron sus mayores esfuerzos.
El estudio principal de Power Max llevará su nombre
La nueva casa de Power Max Medios, próxima a inaugurarse, tendrá un espacio especialmente dedicado a su memoria. El estudio principal llevará el nombre de Vito José Rosso, como reconocimiento a todo lo que hizo desde los orígenes de la emisora.
Junto a Nelly Marengo, su esposa, acompañó a José en cada etapa del proyecto familiar. Ambos estuvieron presentes en el crecimiento del medio y también facilitaron una importante porción de terreno donde hoy se levanta la nueva edificación.
Por eso, el homenaje que tendrá lugar en la inauguración no será solamente un gesto simbólico. Será una manera de reconocer que detrás de la historia de Power Max también hubo un padre que creyó en el sueño de su hijo, que colaboró para hacerlo posible y que siguió acompañándolo a lo largo de los años.
El nombre de Vito estará en el estudio desde el que se generarán nuevas ideas, se producirán contenidos y se contará la actualidad de la región. Allí, donde las voces seguirán encontrándose con la audiencia, permanecerá también el recuerdo de quien ayudó a construir los primeros cimientos.
Hoy, su familia y quienes forman parte de Power Max lo despiden con dolor, pero también con gratitud por todo lo compartido.
Porque hay legados que no se miden solamente en obras o proyectos, sino en el tiempo dedicado, en las manos que ayudaron a construir, en las mesas familiares compartidas y en la presencia que permanece aun cuando alguien ya no está.
Vito Rosso fue parte de los comienzos de Power Max y seguirá siendo parte de su historia. Su nombre quedará en el estudio principal, pero su huella más profunda permanecerá en la familia, en los recuerdos y en cada paso de aquel sueño que ayudó a convertir en realidad.







