Los microplásticos ya fueron detectados en el aire, el agua, los alimentos e incluso en distintos órganos del cuerpo humano. Ahora, una nueva investigación suma una pieza más al rompecabezas: científicos encontraron una concentración significativamente mayor de estas partículas en la sangre de las arterias coronarias de personas que habían sufrido un infarto.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista European Heart Journal, fue realizado por investigadores de Italia, Estados Unidos y Mónaco, quienes analizaron muestras de sangre de 61 pacientes con distintos perfiles cardiovasculares.
Los resultados mostraron que quienes habían padecido un infarto agudo de miocardio presentaban casi tres veces más micro y nanoplásticos en la sangre coronaria que las personas con arterias sanas.

¿Qué encontraron los investigadores?
Los científicos dividieron a los participantes en tres grupos: pacientes con infarto agudo, personas con enfermedad coronaria crónica y un grupo de control sin obstrucciones arteriales.
Las partículas plásticas aparecieron en:
- El 84% de los pacientes con infarto.
- El 40% de quienes tenían enfermedad coronaria crónica.
- El 31,8% de las personas con arterias normales.
El plástico detectado con mayor frecuencia fue el polietileno, utilizado habitualmente en bolsas, envases y numerosos productos de consumo cotidiano.
Además, los pacientes con infarto presentaban niveles más elevados de marcadores inflamatorios, lo que refuerza la hipótesis de que estas partículas podrían participar en procesos vinculados al daño cardiovascular.
Aún no se comprobó que provoquen infartos
Los propios autores fueron cautos al interpretar los resultados. Si bien la investigación encontró una asociación entre la presencia de microplásticos y el infarto, no demuestra que estas partículas sean la causa de la enfermedad.
El estudio fue realizado sobre una muestra reducida y analizó a los pacientes en un único momento, por lo que no permite establecer una relación directa de causa y efecto.
De hecho, uno de los datos más relevantes fue que el tabaquismo apareció como el principal predictor independiente de la presencia de micro y nanoplásticos en la sangre, lo que sugiere que otros factores ambientales también podrían influir.
Una nueva línea de investigación
Los especialistas consideran que estos resultados representan una señal de alerta y justifican seguir investigando cómo la exposición cotidiana a los microplásticos podría afectar la salud cardiovascular.
En futuras investigaciones buscarán medir con mayor precisión la exposición a estas partículas a través del aire, el agua, los alimentos y otros contaminantes ambientales para determinar si realmente constituyen un nuevo factor de riesgo para las enfermedades del corazón.
Mientras tanto, los científicos coinciden en que el hallazgo no debe generar alarma, pero sí impulsar nuevas investigaciones sobre el impacto que los microplásticos pueden tener en el organismo humano.







