La NOAA elevó la probabilidad de un episodio muy fuerte. El fenómeno tendría impacto durante la primavera y el verano. En Argentina crece la atención por las posibles precipitaciones y crecidas.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) actualizó sus proyecciones y advirtió que El Niño podría transformarse en uno de los eventos más intensos registrados. El organismo elevó del 63% al 81% la probabilidad de que alcance la categoría de “muy fuerte” entre octubre y diciembre, mientras que estimó un 97% de posibilidades de que continúe activo hasta el otoño austral de 2027.
La revisión del pronóstico responde al acelerado calentamiento del océano Pacífico ecuatorial. En algunos sectores, las anomalías de temperatura ya superan los 2,7°C, valores comparables con los grandes episodios ocurridos en 1982-83, 1997-98 y 2015-16.
Los especialistas explicaron que este calentamiento modifica la circulación atmosférica global y favorece cambios importantes en los patrones climáticos de distintas regiones del mundo.
En Argentina, los antecedentes indican que los eventos intensos de El Niño suelen provocar lluvias superiores a los promedios sobre la Cuenca del Plata. Las provincias con mayor probabilidad de registrar precipitaciones abundantes son Santa Fe, Entre Ríos, el este de Córdoba y el norte de Buenos Aires, además de Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.
El escenario presenta efectos tanto positivos como negativos para la actividad agropecuaria. Una mayor disponibilidad de agua podría beneficiar a los cultivos estivales tras varios años de déficit hídrico, aunque el exceso de lluvias también incrementa el riesgo de anegamientos, inundaciones, problemas logísticos y pérdidas productivas.
Otro de los puntos que genera preocupación es el comportamiento de los ríos Paraná y Uruguay. Las lluvias previstas para el sur de Brasil podrían aumentar los caudales y potenciar las crecidas durante el verano, con consecuencias que incluso podrían extenderse hasta marzo y abril.
Además, la NOAA recordó que este episodio se desarrolla en un contexto de temperaturas oceánicas récord por efecto del cambio climático, una combinación que podría intensificar fenómenos extremos como tormentas severas, lluvias intensas y olas de calor en distintas regiones del planeta.
Si bien persiste incertidumbre sobre la magnitud de los efectos regionales, el organismo remarcó que aumentó significativamente la probabilidad de un evento excepcionalmente intenso y destacó la importancia de fortalecer las tareas de monitoreo y prevención.







