La Copa del Mundo 2026 recordará por siempre el cierre del duelo entre dos de las leyendas más grandes de la historia del fútbol. En el Toronto Stadium de Canadá, Portugal derrotó de forma agónica por 2-1 a Croacia y se metió en los octavos de final.
El encuentro, que tuvo frente a frente a Cristiano Ronaldo y Luka Modrić en su presumible última cita mundialista, se resolvió en un tiempo de descuento frenético de catorce minutos, donde el VAR se transformó en el gran protagonista de la noche al ahogarle el grito de la hazaña al combinado balcánico.
Tras una primera parte de marcado dominio luso en la posesión pero con enormes intervenciones del arquero Dominik Livaković, las emociones estallaron en el complemento. A los 53 minutos, Croacia sorprendió por completo al ponerse en ventaja: el histórico Ivan Perišić capitalizó una llegada profunda y fusiló a Diogo Costa para colgar el 1-0 parcial.
La reacción de Portugal llegó desde el banco de suplentes cuando Roberto Martínez pateó el tablero metiendo cuatro variantes en simultáneo. A los 67 minutos, tras un llamado del VAR por un agarrón dentro del área sobre Renato Veiga, el árbitro sancionó la pena máxima. Con una frialdad absoluta, Cristiano Ronaldo estampó el 1-1 desde los doce pasos, anotando de forma histórica su primer gol oficial en una fase eliminatoria de una Copa del Mundo.

Poco después, a los 80′, el “Bicho” fue reemplazado por Rúben Neves y se retiró visiblemente fastidiado con la decisión del entrenador, teniendo que vivir el dramático descenlace desde el banco.
Cuando el cotejo se moría en medio de un ida y vuelta electrizante, donde Mateo Kovačić estrelló un remate en el palo y Diogo Costa salvó a Portugal con una doble tapada monumental, llegaron los diez minutos de tiempo adicionado que decretó el juez.
A los 90+3 minutos, Rafael Leão desbordó por izquierda y lanzó un centro perfecto para que Gonçalo Ramos conectara un cabezazo muy esquinado, decretando el 2-1 luso.
Sin embargo, el partido guardó su cuota máxima de dramatismo para el final. En el minuto 90+12, la zaga de Croacia fue a buscar con orgullo un centro colgado al corazón del área grande y Joško Gvardiol la empujó al fondo de la red desatando la locura total del empate 2-2.

Tras dos minutos de extrema zozobra e incertidumbre, el VAR intervino de forma milimétrica: el sistema semiautomático detectó un leve roce previo en la cabeza de Igor Matanović, el cual dejó inhabilitado a Gvardiol por centímetros. A los 90+14′, el tanto fue formalmente anulado por fuera de juego y, poco después, se decretó el final.
Con este triunfazo heroico de dientes apretados, Portugal avanza a los octavos de final y sella el destino del cuadro. El próximo lunes 6 de julio, el conjunto liderado por Cristiano Ronaldo protagonizará un apasionante clásico ibérico ante España por un lugar entre los ocho mejores del planeta fútbol.







