España despejó de un plumazo todas las dudas que arrastraba de la fase de grupos y dio un auténtico golpe de autoridad en la Copa del Mundo 2026. En el imponente SoFi Stadium de Los Ángeles, la selección española venció 3-0 a Austria en un partido correspondiente a los dieciseisavos de final.
De la mano de un intratable Mikel Oyarzabal y el desequilibrio constante de Lamine Yamal, el conjunto dirigido por Luis de la Fuente dominó el encuentro de principio a fin y reafirmó sus credenciales como serio aspirante al título mundial.
Desde el pitazo inicial, España se adueñó de los hilos del cotejo apostando a la posesión agresiva y buscando ensanchar la cancha con Álex Baena y Lamine Yamal. A los 30 minutos, la polémica se encendió en California cuando el árbitro, asistido por el VAR, anuló lo que era el primer tanto del partido convertido por Marc Cucurella, cobrando una falta previa de Pau Cubarsí sobre el arquero austríaco Alexander Schlager.
Sin embargo, la Roja no acusó el impacto y continuó asfixiando a la zaga defensiva planteada por Ralf Rangnick. El premio a la insistencia llegó a los 36 minutos: tras una gran maniobra colectiva y una gran habilitación, el delantero de la Real Sociedad, Mikel Oyarzabal, anticipó en el área y definió de gran forma para clavar el 1-0 parcial con el que se marcharían al descanso.
En la segunda mitad, Austria intentó adelantarse y realizó modificaciones ofensivas con los ingresos de Marko Arnautović y Saša Kalajdžić, pero chocó constantemente contra el muro del mediocampo español liderado por Rodri. A los 66 minutos, España estiró la ventaja gracias a la proyección de sus laterales: tras un centro preciso de Álex Baena, Pedro Porro apareció de cabeza en el corazón del área chica para decretar el 2-0 y traer la tranquilidad total.
Cuando el partido moría y el seleccionado austríaco buscaba con más orgullo que fútbol el descuento, la Roja hilvanó un contraataque de manual. A los 89 minutos, tras una excelente habilitación de Cucurella, Mikel Oyarzabal volvió a inflar la red firmando su doblete personal y el definitivo 3-0 de la goleada.
Además del pase a la siguiente ronda, el partido guardó una página dorada en los libros de récords: el guardameta Unai Simón superó el récord histórico de imbatibilidad de Iker Casillas en citas mundialistas, ratificando la tremenda solidez de la zaga central de España, que completó los 90 minutos sin recibir disparos de verdadero peligro.
Esperando rival en octavos
Con esta contundente victoria justificada desde el juego y el marcador, España se mete formalmente en la ronda de los 16 mejores del planeta. La Roja se quedará en suelo estadounidense de cara a su próximo compromiso de octavos de final, programado para el próximo lunes 6 de julio, donde esperará por el desenlace del electrizante clásico europeo entre Portugal y Croacia.







